Los latidos de su corazón llegaron a ser tan ensordecedores que le era imposible oír algo más. La visión se le tornaba borrosa, le era difícil poder enfocarla correctamente en las palabras que estaban impresas ahí. Un nudo enorme se formó en su garganta, el oxigeno casi no llegaba a sus pulmones y debido a eso podía sentir que sus músculos se entumecían.
Estaba seguro de que la mujer frente a él seguía hablando, sin embargo, él no reaccionaba de ninguna manera. Se había convertido en un ser de