―Y ya con eso estás lista para continuar con tu día, preciosa ―Serena cargó en brazos a su pequeña y se dirigió al otro cuarto. Su esposo estaba al teléfono con alguien y por su expresión seria ella comprendió que era un asunto importante―. Mejor vayamos por tu hermano. Papá está muy ocupado en este momento para jugar.
El niño jugaba con las nanas y al ver a su madre sus ojos brillaron de emoción. Le sonrió, mostrando sus dos diminutos dientes frontales que habían comenzado a crecerle has poco.