Mientras Brion conducía le dio un vistazo a la chica que lo acompañaba y, la verdad, es que no se veía para nada bien. Estaba tan pálida que fácilmente se podían apreciar sus venas, sus ojos temblaban y lo único que hacía era ver sus propias manos.
Él podía comprenderla.
Su cerebro aún no podía asimilar lo que hizo, aunque eso fue hace un buen rato. Una cosa era estar obligada a apoyar a su primo porque podrían lastimar a la persona que amaba, pero otra muy diferente era matar a su propio padre