―Tengo que felicitarlos a todos por su espléndida presentación hoy ―habló Verona mientras picaba un trozo de pollo en salsa―. No hubo errores, ni un gesto negativo. Realmente se lucieron.
―Gracias, tía Verona ―respondió Daliah, quien le dio un vistazo veloz a su hermano y al ver que él no aportaría nada decidió seguir hablando―. Las entrevistas fueron sencillas, ya que cómo siempre todos se apegaron al libreto previamente enviado a todos los programas. No puedo quejarme en ese sentido, mientras