―¿Nerviosa? ―preguntó Galen.
―Demasiado, es la segunda vez que vengo aquí… Gracias por acompañarme, esto es demasiado nuevo y no sé cómo manejarlo ―explicó la chica con las mejillas enrojecidas por la vergüenza que sentía―. Pensé en pedirle a las chicas que me acompañaran, pero…
―Soy el único que tiene experiencia en este tipo de situaciones ―concluyó la frase por ella. Compartieron una risa corta y después él negó con la cabeza―. No te preocupes en lo absoluto. Ambas entienden que puedo manejar