Sintió una gran pesadez que se alejaba paulatinamente de su cuerpo y no entendía porqué. Estaba muy bien hace…, ¿un momento? No estaba seguro, pero sólo recuerda haber estado golpeando las puertas de la mansión. Recordó que intentó buscar otra manera de escapar, pero ni siquiera las ventanas se podían abrir y luego…
Luego no había nada más.
―Mi cabeza… ―murmulló, sintiéndose muy aturdido.
―Ya despertó, señor ―habló una mujer
―¿Qué…? ¿Quién…? ―quiso preguntar, pero seguía muy débil.
―Gracias. Po