―¡Es tarde, es tarde, es tarde! ―gritó Clarisse, corrió de un lado al otro para terminar de alistarse.
―¿Tarde? Tarde es una palabra muy corta para lo atrasada que estas ―comentó Lorna, y bebió de su café con total calma mientras veía su teléfono.
―¡¿Qué haces ahí parada?! ¡Muevete, mujer! ―recogió las llaves mientras se ponía el abrigo y empujaba a su amiga―. ¡Lorna, tenemos que apresurarnos o todo se va a arruinar!
―¡Bueno, bueno, bueno! ¡Ya vamos saliendo!
Mientras una llamaba al elevador, l