―Impresionante. Estás de pie y sin un rasguño al parecer ―observó el pelinegro. Sus ojos se paseaban por todo el piso inferior, analizando a cada uno de los invitados―. Supongo que tu plan funcionó.
―Por poco. Más te vale que hayas conseguido que te cediera sus acciones o te abriré la garganta con un abrecartas ―dijo su hermana menor.
―Por suerte para mí, sí lo hizo.
―¿Cómo lo lograste?
―Me tomó algo de tiempo, pero le ofrecí algo que no pudo rechazar.
―Estoy segura de que Macon no tiene una re