La tensión en el ambiente era altamente palpable y a medida que los minutos pasaban esta no hacía nada más que aumentar, volviendo casi imposible respirar con normalidad en aquella habitación. Incluso el hombre ingles que actuaba con naturalidad mientras bebía una tasa de té, estaba muriendo por la ansiedad que le generaba aquella reunión.
Dejó su taza suavemente sobre la mesilla a su lado ante la mirada atenta del agente del FBI. Este golpeaba los dedos contra el reposa brazos de la silla igua