—En ese caso creo que siempre seremos enemigos —concluyó la princesa heredera al trono.
—Querida, ¿alguna vez hemos sido otra cosa? —se burló deliberadamente.
—Buen punto. Entonces te ofrezco un trato. Mantente alejado de mi hermano y no te encerraré en el calabozo más profundo que haya en este palacio —lo amenazó.
—No te tengo miedo, Daliah. Y no crea por un segundo que vas a detenerme por una simple razón, y es que ni siquiera sabes qué es lo que estoy planeando realmente.
—No necesito conoce