Al llegar a casa Clarisse se percató de que su novio estuvo en silencio desde que salieron de la pista. Lucía por completo perdido en sus pensamientos y a penas le dirigió la palabra un par de veces de manera dispersa. Era extraño, pero no algo nuevo porque ya era algo que había visto varias veces en él e incluso en Ariah.
—¿Cómo estuvo la noche? —preguntó Liza, la que apareció ente ella con su pijama.
Clarisse mostró una expresión tranquila y le sonrió ampliamente.
—Fue genial. Los vehículos