El la doctora se apresuró siendo guiada por el equipo de seguridad hasta el final del corredor en donde varias personas vestidas de negro estaban custodiando las puertas, las cuales abrieron para ella. La lujosa y enorme recamara fue cómo entrar a un mundo diferente, en la cama gigante con dosel estaba una anciana. Su cabello que en otrora brillaba cómo una noche perpetua hoy en día se había convertido en un manto gris y su piel contaba su vida a través de las arrugas.
Alrededor de la cama esta