La gran mansión tenía un nuevo aire y todo se debía a las decoraciones que estaban posicionadas por todas partes. Guirnaldas y luces por todo el lugar, otorgando un ambiente festivo. Liza no había querido decorar la casa hasta que ellos estuvieran ahí, ya que consideraba que eso sería perfecto para todo el grupo, en especial para Soren.
—¿No hubiera sido mejor contratar a alguien para que haga todo esto? —se quejó en voz baja el rubio.
—¡No! ¡Esto es más festivo! —argumentó la pelirroja—. Míran