—¡Dios, necesito vacaciones! —exclamó Galen desde su silla mientras se estiraba para relajar el cuerpo después de pasar mucho tiempo en la misma posición—. ¡Me está matando la espalda!
—Consecuencias de tener mucho sexo, amigo oxigenado —bromeó Lorna, apuntándolo con una paleta de caramelo sabor uva.
—¡No, mujer! ¡¿Cómo crees?! —dijo riendo—. No todos tenemos un apetito sexual tan descomunal cómo el tuyo. ¿Con cuantos te has acostado en el último mes? ¿Unos ocho?
La pelirroja le lanzó la agenda