CAPÍTULO 136

Cualquier otro ruido, cualquier otra persona, el fuego del vehículo volcado e incluso el miedo que sentía fueron opacados por algo más. Su sangre hervía, sus manos ce cerraron en puños que apretó con fuerza y lo miró con odio.

Hace años que no lo veía en persona, no imaginó que volvería a verlo de nuevo, pero a pesar del tiempo ese sentimiento de ira en su estado más puro salió a la superficie.

¿Cómo es que estaba en Seattle?

Sin darse cuenta su enojo empezaba a extenderse hacia su novio.

Por m
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