Clarisse quedó estupefacta al llegar a la mansión de Ariah, era un lugar impresionante, incluso más que la casa de Soren. No podía siquiera imaginar cuanto dinero tenía esa familia cómo para que pudiesen tener esa clase de lugares a su nombre. Tampoco podía creer que existieran, era cómo un pequeño palacio con hermosos jardines con esculturas preciosas.
—¿Qué te parece? —le preguntó Soren que estaba a su lado en el auto.
—Impresionante —susurró la pelinegra y luego se volteó a verlo—. ¿Qué clas