—¡No! —se soltó de un tiró—. ¡No quiero que me muestras nada a menos que sea la verdad!
—Clarisse, por favor, escúchame.
—¿Me dirás quién es?
—¿Interrumpo?
En el corredor apareció nada más y nada menos que una de las razones de aquella pelea que estaban teniendo Soren y Clarisse. La mirada asesina del pelinegro fue directamente contra su hermana menor, pero ella actuó cómo si no le importara en lo absoluto.
—¿Qué estás haciendo acá? —preguntó Soren.
—Señor, lo siento. Quisimos pararla, pero… —P