—¿Quién era esa? —preguntó Lorna al entrar en la habitación más que confundida.
—Es la misma del centro comercial —respondió Galen.
—¿De verdad? —se asomó por la puerta para darle un último vistazo antes de que desaparecieron en otro pasillo—. Vaya, es mucho más linda de cerca y si que tiene un gran gusto en la moda. ¿Vieron esos zapatos? Deben costar unos mil dólares.
—Vino a ver a Soren y le dijo…
—Que lo ama —Clarisse terminó la oración de Galen—. Eso no debe significar nada, ¿cierto? Él ti