78. Alejarla de los problemas
Entre tanto.
—¿Valkiria? ¿me llamaste, hija? —Isabel abandona el área de la cocina porque creyó escuchar la voz de su hija, frunce el ceño al mirar la entrada de la casa vacía.
—¿Qué pasa? —Nina aparece por el corredor.
—Escuche la voz de Valkiria, pero no está.
—Su abrigo no está colgado, ¿ha salido?
Las amigas se miran a la cara y de la nada Nina detecta la preocupación en el rostro de Isabel.
—Nina, cuida de este bien, no te inmiscuyas en sus asuntos, solo ve lo que hace.
—Si.
La joven loba