47. ¿Te prendaste, Cam?
—Damián se acerca—masculla el hermano menor de los ancianos —. Ese lobo impertinente.
—Era evidente que vendría, está preocupado por el bienestar de su familia.
—Es una molestia.
—Agradece que no viene con intenciones de asesinarte, hermano. Cam, déjalo pasar al salón.
—¡¿Al salón?!
El hermano menor exclama horrorizado por dejar entrar a un lobo a su castillo.
Sorprendido, Damián ingresa en el castillo en su forma lobuna, camina detrás de aquel albino hasta que llegan al gran salón donde se enc