—¿Para qué nos reunimos aquí, exactamente?
Sebastian apoyó la espalda en el respaldo de la gran silla junto a la ventana. Su rostro seguía pálido, pero sus ojos estaban afilados, alternando la mirada entre las tres personas frente a él, incluida Josselyn.
La joven permanecía de pie, algo rígida, cerca de la mesa. Sus manos se entrelazaban entre sí. Ni siquiera sabía por qué de repente había involucrado a los hombres frente a ella. Especialmente a aquel de cabello plateado recogido en una coleta