—Sí.
La respuesta llegó sin vacilar.
Josselyn miró fijamente a Yorick.
—¿Sí?
—Fuiste tú quien me presionó esa noche —continuó Yorick con calma—. Dijiste que no tenías tiempo para esperar. Querías encontrar de inmediato la mezcla adecuada para la Reina.
Josselyn frunció el ceño, dudosa, incapaz de creerlo.
—¿Yo… lo presioné?
Yorick esbozó una leve sonrisa.
—Eras muy terca esa noche.
Josselyn guardó silencio. Sus ojos se perdieron en la distancia, intentando escarbar en su memoria. No recordaba h