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Durante todo el trayecto de regreso Cristiano no me dirigió la palabra, solo para casos especiales, como por ejempló cuando estábamos en el avión y me encontraba en el medio del pasillo y el necesitaba pasar, solo me pidió permiso sin dirigirme la palabra.
Llegamos a roma, y en el trayecto a casa no dejaba de pensar ¿Quién lo llamaría? Y ¿Por qué una llamada lo podría así? ¿Qué le sucedía y por que su cambio conmigo.
Al llegar a la casa todos nos recibieron extrañados por nuestro repentino r