—¡Ahhhh! No me hagas daño por favor —suplicó cerrando los ojos.
—¡Kate! ¿Qué haces aquí? —preguntó Michael al ver a la pelirroja en aquella habitación.
Ella se aferró a su cuello, las piernas no le respondían, temblaba como hoja de papel.
—¡Michael, Michael! Eres tú…
—¿A quién esperabas, al Chapulín Colorado? —dijo en tono jocoso y ella esbozó una sonrisa nerviosa.
—Pensé que era George. ¿Pero tú como entraste? —dijo, apartándose de él.
—Por la puerta de atrás. ¿Qué es lo que ocurre Kate?