Capítulo 286
Axel Vega Lazcano
León, Guanajuato, México
Tomé el tiempo necesario para tranquilizar a mi bella Amaia en mis brazos y después, la ayudé a subirse a mi auto y le puse hasta el cinturón de seguridad. Ella estaba mal, triste, nerviosa y bloqueada por lo que había pasado y no era para menos. Sintiéndolo mucho, no iba a dejar que este señor, el ingeniero Acosta, le fuera a echar, a perder sus prácticas y menos por algo de lo que mi mujercita no tuvo la culpa, ese hombre me va a oír.
–A