Luca Cooper
Después de una mañana llena de risas, escapando momentáneamente de las locuras de mi pequeña hermana, por fin me he liberado de su energía inagotable para venir a la empresa y enfrentar lo que me corresponde. Sus carcajadas aún resuenan en mi cabeza, pero ahora todo se siente más frío, más calculado. Aquí no hay espacio para la ligereza.
Mi hermano Gerardo, siempre el mayor, siempre el protector, decidió dejar en mis manos todo el peso de nuestro legado. No solo la empresa, sino tam