Perspectiva de Noah
Si las miradas mataran, yo ya estaría enterrado bajo los cimientos de la Torre Fitzwilliam.
Miranda me tomó del brazo con una fuerza que no creí que una mujer de su silueta tuviera y me arrastró hacia la sala de juntas pequeña, la que tenía cristales esmerilados que impedían que los curiosos de la oficina leyeran los labios. Cerró la puerta de un golpe seco y giró el seguro. El sonido del pestillo encajando pareció el disparo de salida para su furia.
—¡¿En qué maldito mom