—Bueno, ha sido… una visita muy interesante —sonrió mamá, estrechando la mano de Holden y mirándolo como si él fuera alguna especie de superhéroe—. Gracias por recibirnos, Holden. Ahora puedo ir a casa sabiendo que mi pequeña Adara estará a salvo.
¡Ja!
¿Desde cuándo todo este amor?
—El placer fue mío, Marcela —respondió mi amigo—. Espero que se hayan sentido como en su propia casa. Después de todo, pronto también será el hogar de Adara.
Papá asintió, satisfecho con su respuesta, y estrechó su m