CAPÍTULO 39. El silencio que todo lo consume.
Capítulo 39
El silencio que todo lo consume.
Leonard se encontraba sentado en el sofá del salón, con las manos sobre sus rodillas, la cabeza baja y los ojos fijos en el suelo. No había nada en ese espacio que lograra captar su atención; solo la frialdad del entorno lo rodeaba, una frialdad que lo calaba hasta los huesos.
El sonido del tic-tac de un reloj invisible en algún rincón parecía más presente que nunca, como si el tiempo se estuviera riendo de su dolor, burlándose de la irreversibilida