431. ¡ESE LYCAN ES MI ESPOSO!
KATHERINE
Nos giramos para verlas marcharse, sin embargo, yo fui dando pasos atrás, separándome de ellos dos, y mientras eran atravesados por la marea de depredadores, les quité la protección.
Como mismo se las di, obvio que se las podía retirar.
Qué iluso ese Salvatore, al final fue un pobre idiota que tuvo la bendición de ser amado por una hechicera talentosa.
Le enseñó unos pocos trucos de magia y ya se creía un experto, incluso pensando que me tenía controlada con su súper poder.
“Zanareth