415. PENECIDIO
ELLIOT
Me levanto de la silla, los muslos tensos, sintiendo sus resoplidos apresurados sobre mi abdomen, sus uñas clavándose en mis nalgas, la estrechez de su garganta vibrando alrededor de mi polla.
Cierro los ojos a un paso de caer, de venirme, ya la imagino tragándose toda mi corrida.
“Grrr, joder, no puedo más, Kath, mi hembra…” Mi lobo aúlla excitado, forzándome siempre al cambio.
Veo a Katherine llevarse la mano entre las piernas, de rodillas, subiendo su vestido obscenamente.
Sé que se m