289. ¿SERÁS TAN EGOÍSTA?
NARRADORA
Ni siquiera cuando se separó de su familia y cayó en un continente salvaje y hostil, Lyra se sintió tan desesperada.
Algo en su pecho se desgarraba lentamente: el miedo de perder a su compañero de vida.
En cuanto descubrió la espalda de ese hombre extraño, le gritó convencida de que era el culpable.
Lo vio girarse lentamente y su loba se revolvía con incomodidad, con deseos desesperados de bajar la cabeza ante él.
Sus ojos mostraban un salvajismo que jamás había visto en nadie… de est