280. ILUSIONES Y REMORDIMIENTOS
NARRADORA
Frederick caminó ajeno al peligro, por el sendero custodiado por árboles retorcidos y feos.
Este era su mundo interior, una especie de bosque encantado y macabro, como él.
Al final del camino lo esperaba una mesa, una silla, algunos documentos y, lo más importante, otra caja que guardaba su preciada reliquia.
Pero nada más hizo abrir la tapa y estirar los dedos cuando un aroma diferente lo alertó.
Pasos se frenaron cerca; alguien estaba a su espalda.
¡¿Cómo fue que no pudo detectarlo