179. LA FAMILIA REUNIDA
VALERIA
—Nena, ¿estás incómoda? ¿Te duele la panza?
—No, solo estoy un poco cansada, no he dormido bien, preocupada por ustedes —acaricio el pecho peludo del enorme lycan negro que me lleva con suavidad entre sus brazos a través de la arboleda.
Baja la enorme cabeza y hunde la nariz de lobo en mi cuello, haciéndome cosquillas y oliendo profundamente.
Pellizco un poco sus orejas puntiagudas, mi corazón más tranquilo porque lo tengo a mi lado.
Aldric sigue avanzando, llevándome con él; desde