155. ENCUENTRO CON MI LOBO
GABRIELLE
Grité contra la almohada cuando mi centro fue apuñalado desde atrás, mis piernas abiertas, mis puños se cerraron temblorosos sobre la sábana.
Dominada por el peso entero de mi mate sobre mi espalda, montándome como un lobo en celo.
Mis gemidos se perdían entre la tela y el relleno y los que Quinn vibraban en mi nuca, que comenzó a lamer obsesivamente.
Sabía que me iba a marcar y mi ser comenzó a llamar al suyo con desesperación.
— Quinn… — gemí amortiguado cuando las embestidas se h