135. ME RINDO A TI
VALERIA
— No, no, pero no se arrodille— la detengo cuando casi se arrodilla frente a mí.
— Hablaré con todos, yo era la esposa del anterior jefe del pueblo, ellos escuchan mi opinión.
— Yo también hablaré a su favor, no se preocupe – interviene el guía sonriente, ese hombre al cual le di unas monedas cuando llegamos, para que me guiara a la casa de la bruja embaucadora.
Les agradezco y en realidad, este pequeño pueblo parece que no tiene importancia, sin embargo, es el primer paso para cambiar