127. ROBANDO HORAS A LA NOCHE
AIDAN
—Nyx… no tienes que hacer… sshh… suave, nena… —siseé con una mezcla de doloroso placer cuando esos caninos pasaron por el sensible glande.
La suave lengua le daba lamiditas a la punta mientras esos calientes labios se cerraban y comenzaban a sorber.
“Ggrrr no la detengas… quiero verla mamarme de rodillas…”
Mi lobo Alfa estaba con la lengua afuera, sacando todos sus atributos en mi cuerpo para mostrarse frente a la hembra que había elegido como su nueva mate.
—Mírame mientras me la chupas