111. LA TUMBA DE LAS SELENIAS
VALERIA
Los soldados vampiros eran agredidos, garras oscuras salían a traición de la nada, por muy buena visión que tuvieran era casi imposible predecirlas, los gritos se acumularon y el olor a sangre.
— ¡Maldici0n, Valeria corre, corre hacia la salida de esta mierd4 o empujaré a los pulgosos de tus amigos al primer espectro que vea! – me rugió el Rey Vampiro y eso mismo hice, comencé a correr como una desquiciada.
Mi vestido revoloteaba, la oscuridad se arremolinaba a mi alrededor, nos persegu