055. ELLA ES MI MATE
ALDRIC
Cuando llegué a esa plaza y no vi a Valeria, la sangre se me enfrió en el cuerpo.
Enseguida la intenté llamar por el vínculo, pero parecía estar muy lejos.
Seguí su olor como un demente, hasta que vimos la silla del hijo del Alfa abandonada en un patio interior y algunas personas nos contaron lo que escucharon o vieron.
Ella estaba de nuevo en problemas, de imprudente, persiguiendo a un desconocido.
Sé que lo hacía por el cachorro, pero arriesgar así su vida y exponerse al peligro, me ha