Aria......
El olor a hierro todavía flotaba en el aire. Aunque el campo de batalla había sido despejado y los cuerpos de los rebeldes reducidos a cenizas bajo la mirada vigilante de la manada, aún podía sentir el caos arañando mi piel. Los aullidos.
La sangre. El sonido de la respiración irregular de Damien mientras lo arrastraban, medio muerto.
Todo latía en mi memoria como un tambor que no podía silenciar. Grité e intenté seguir a los sanadores que se llevaban a Damien, pero Serena me apart