Perla
A la cocina llega el aroma del perfume caro y la presencia de Fiorella. Con una sonrisa se acerca a nosotras, con su imponente manera de caminar.
—¡Oh, bambina! —me mira de pies a cabeza—. Estás aquí —esta vez, mira a Elisa—. ¿Cómo estás, Elisa? —le sonríe, para luego acomodarse el cabello con elegancia.
—Estoy muy bien, Fiorella —saluda Elisa—. ¿Cómo estás tú?
Fiorella le sonríe con amabilidad.
—Estupendo, Elisa. Venía a ver a la nueva —enfoca sus ojos sobre mí.
—Se llama Perla, Fiorel