—¿Lily Turner, verdad?
Sus palabras fueron interrumpidas por una voz con un marcado acento francés.
Al levantar la vista, vio a un hombre vestido con un esmoquin negro de diseñador. Su presencia era intimidante y combinaba perfectamente con sus fríos y oscuros ojos.
Lily dio un paso atrás con el ceño fruncido mientras llevaba la mano hacia su teléfono. Sus dedos se quedaron suspendidos sobre el primer número que apareció en la pantalla, lista para llamar en caso de un ataque repentino.
—¿Quién