—¿Estás bien? —preguntó Chloe preocupada mientras revisaba a Lily para ver si tenía algún dolor físico o molestia. Sin poder evitarlo, Lily asintió por décima vez desde que llegaron a casa.
—Estoy bien, mamá, no me pasa nada —respondió.
—¡Estabas pasando por algo así y deberías habernos llamado! ¡Nadie puede intimidar a mi hija de esa manera y salir impune! —bufó Chloe con enojo.
—¡Y ese joven también! ¿Cómo pudiste enamorarte de un desgraciado así? ¡No es más que un inútil e idiota voluble! —c