—Odio cuando viene a nuestra tienda a comprar telas. Siempre está intentando buscarme problemas —se quejó Alana con un puchero, haciendo que Lily soltara una risita ante lo adorable que se veía.
Al darse cuenta de lo que había dicho, Alana se cubrió la boca y miró a Lily con expresión apologética.
—No quería hablar mal de tu amiga —se disculpó.
Lily hizo un gesto despreocupado con la mano.
—No es mi amiga. Es una compañera de clase con la que no tengo más remedio que relacionarme —explicó con e