—Se están impacientando —murmuró el presidente Watson mientras el dúo de padre e hijo abandonaba el comedor.
—Esta vez empezarán a ir realmente tras de ti. ¿Tienes alguna forma de lidiar con ellos? —preguntó mientras se servía una taza de té recién hecho.
Mark sonrió a su abuelo y arqueó una ceja.
—Si la gente te ve preocupándote por mí, pensará que estás tomando partido —bromeó.
El anciano le lanzó una mirada de fingida molestia.
—¿Y qué hay de malo en tomar partido? Si dejo el fruto de toda m