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El crepúsculo acababa de caer cuando Damian se paró frente a la puerta del apartamento de Elena. Levantó la mano con la intención de llamar, pero luego vaciló y la volvió a bajar. Pasaron unos segundos antes de que se armara de valor y llamara dos veces.
Pronto, la puerta se abrió. Elena estaba parada en el umbral con una simple camiseta blanca y pantalones beige. Llevaba el cabello recogido en un moño sencillo y su rostro estaba libre de maquillaje. Sin embargo, la serenidad en sus ojos irr