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Esa tarde, el aire se sentía denso.
En medio de las calles desiertas de un polígono industrial abandonado, una vieja puerta de metal se encontraba a medio esconder detrás de un espeso matorral.
Ahí era donde se ocultaba Nuno Gract: el hombre que había sido una sombra en el ciberespacio, hackeando, manipulando y difundiendo mentiras desde detrás de una pantalla.
Elena bajó de su auto negro. Detrás de ella la seguía Nathan, con el rostro tenso y la mandíbula endurecida. Dos policías vestidos d