Esa mañana, Mahardika despertó en una cama de hospital con un dolor punzante en la cabeza.
"¿Ouhh, dónde estoy?"
La mirada del hombre barrió sus alrededores, que solo estaban llenos de matices blancos.
"¿Un hospital?"
Mahardika se tocó la cabeza vendada.
Hasta que recordó el accidente que había sufrido el día anterior.
"¿Ayunda? ¡Aargh!"
Mahardika intentó calmarse por un momento. Antes de que, desesperadamente, arrancara la aguja del gotero que estaba clavada en el dorso de su mano.
"Tengo que