"Mita, ¿por qué estás dando vueltas así?" preguntó Lusi, sorprendida.
Acababan de irse sus maquilladoras. Pramita había estado caminando de un lado a otro por la habitación sin rumbo aparente, lo que dejaba a Lusi confundida: ¿qué pasaba con su amiga?
Hacía poco, su amiga aún estaba alegre y bromeaba con las dos chicas que las habían preparado.
"Ya basta, Mita. Me mareo de verte dar vueltas así", dijo Lusi, ya que Pramita no respondió de inmediato.
"Mejor cállate un rato, Lusi. Porque ahora estoy nerviosa. Temo que el 'Lagarto' no venga, pensando que lo que dije fue solo una broma. ¿Te imaginas lo avergonzada que estaré? Ya estoy maquillada y vestida tan bonita, pero el matrimonio fracasa solo porque el prometido no aparece. ¡Qué suerte tan horrible tendré, ¿verdad?"
Lusi solo asintió al escuchar esa pregunta de su amiga. Sinceramente, aún no entendía a dónde iba la conversación de Pramita, especialmente al ver su cara triste que parecía fingida.
"Estoy bonita, perfumada y encantadora