Habían pasado días desde que Duncan había iniciado su ataque directo a Empire, buscando minar sus cimientos. Sin embargo, al contemplar las últimas maniobras de Rosalie, se vio sorprendido. Sentado en su oficina, sus ojos fijos en la pantalla del ordenador, miraba la escena de otro inversor que había conquistado para Empire. Una punzada de admiración mezclada la frustración resonó en sus pensamientos.
Con cada nueva alianza que Rosalie establecía, una compleja red de emociones se formaba en su